ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA SALUD

¡Virgen María, Madre de la Salud! Tu Hijo divino te encargó que fueras también Madre de todos los hombres. Desde entonces, con admirable fidelidad, has estado presente en la vida de la Iglesia y de cada uno de sus hijos; como ejemplar de todas las virtudes personales y comunitarias; como medianera nuestra ante Dios, y como madre de la vida divina que Cristo nos comunica.
Tú conoces nuestros sufrimientos y problemas, nuestras infidelidades y caídas. A ejemplo tuyo y con tu ayuda, aceptamos el plan de nuestro Padre Celestial que, en Cristo y por el Espíritu Santo quiere salvarnos a través de las pruebas y sufrimientos de la vida temporal, hasta darnos la plenitud de su vida sin término. Amén.

domingo, 21 de junio de 2015

LA NUEVA ENCÍCLICA DEL PAPA FRANCISCO


En estos días la Iglesia se ha alegrado con la nueva encíclica del Papa Francisco LAUDATO SI' que traduce ALABADO SEAS mi Señor. Inspirado en el cántico de san Francisco de Asís. A continuación les compartimos el siguiente texto sobre la encíclica:
VATICANO, 18 Jun. 15 / 05:15 am (ACI/EWTN Noticias).- La nueva encíclica del Papa Francisco Laudato Si’ publicada este jueves, va más allá de exponer algunos problemas actuales que afectan al planeta e incluye un claro llamado a cambiar hábitos y tendencias negativas en la vida de cada persona.
Para el Papa, “no todo está perdido” ya que los seres humanos “también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan”. En definitiva, son capaces de “iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad”.


El Pontífice propone cinco formas concretas para el cambio de vida. En el capítulo sexto, el último del documento, señala que “ante todo la humanidad necesita cambiar”.
Estas son las cinco claves de cambio que propone en Laudato Si’:
1.- Ser agradecido y practicar la gratuidad: El Papa pide que todo cristiano reconozca el mundo (lo creado) “como un don recibido del amor del Padre”, algo que implica “actitudes de renuncia y gestos generosos”.
Es importante convencerse de que “menos es más” y que se debe crecer en la sobriedad y en la capacidad de gozar con poco. “La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora” puesto que “quienes disfrutan más y viven mejor cada momento son los que dejan de picotear aquí y allá, buscando siempre lo que no tienen, y experimentan lo que es valorar cada persona y cada cosa, aprenden a tomar contacto y saben gozar con lo más simple”.
Francisco invita también a “dar gracias a Dios antes y después de las comidas” porque ese momento “nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida” y “fortalece nuestro sentido de gratitud”.
2.- Educar en los diversos ámbitos: El Pontífice pide no educar sólo desde el punto de vista científico, con leyes y normas como se ha hecho hasta ahora, sino ir más allá. Solicita realizar “pequeñas acciones cotidianas” como “evitar el uso del material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias”.
La educación se puede desarrollar en la escuela, en los medios de comunicación, la catequesis y sobre todo en la familia.
3.- Destierro del consumismo compulsivo: Las personas que se dejan “apresar” por los mercados, son sumergidas en la “vorágine” de las compras y los gastos innecesarios. “El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico. Ocurre lo que ya señalaba Romano Guardini: el ser humano ‘acepta los objetos y las formas de vida, tal como le son impuestos por la planificación y por los productos fabricados en serie y, después de todo, actúa así con el sentimiento de que eso es lo racional y lo acertado’”.
“Tal paradigma hace creer a todos que son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir, cuando quienes en realidad poseen la libertad son los que integran la minoría que detenta el poder económico y financiero”.
En esta confusión, afirma Francisco, “la humanidad posmoderna no encontró una nueva comprensión de sí misma que pueda orientarla, y esta falta de identidad se vive con angustia. Tenemos demasiados medios para unos escasos y raquíticos fines”.
4.- Olvido del egoísmo: El Papa Francisco sostiene que la situación actual del mundo favorece distintas formas de egoísmo. Así, las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en sí mismas. “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”. Por tanto, pide “salir hacia el otro” y superar el “individualismo”.
5.- Conversión interior: El Santo Padre recuerda la necesidad de ‘convertirse’, es decir, encontrarse realmente con Jesucristo e iniciar una vida nueva. El cristiano, asegura, debe vivir su vocación admirando la belleza de la obra de Dios y protegiéndola.
Así, el Papa propone “una sana relación con lo creado” como parte de la “conversión íntegra de la persona” y tomando de modelo a San Francisco de Asís. Esto implica “reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, y arrepentirse de corazón, cambiar desde dentro”.
TEXTO COMPLETO: La encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco en PDF y versión web http://t.co/RjKYj16vXd
Este texto es tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/mas-que-cuidar-el-planeta-cinco-cambios-de-vida-que-el-papa-pide-en-laudato-si-86170/

sábado, 13 de junio de 2015

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Y DE MARÍA

La Iglesia nos alegra todos los años con esta solemnidad del sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado corazón de María. Dos fiestas que van muy unidas, el amor de Dios junto al amor de la criatura (María). El Corazón de Jesús, como lo vemos en su imagen, arde en amor por nosotros y está dispuesto a servirnos y a perdonarnos; sin embargo nuestra respuesta muchas veces son las espinas que rodean y causan heridas a su corazón. Muchas veces nosotros respondemos al amor de Dios con desamor, haciendo todo lo contrario a ese mandamiento culmen de Amarnos los unos a los otros. 

Por su parte la Virgen María, nos muestra un corazón de madre, lleno también de amor por todos nosotros, sus hijos. Los dones especiales de que María estaba dotada, la hacían especialmente apta para desempeñar la misión de madre y educadora. En las circunstancias concretas de cada día, Jesús podía encontrar en ella un modelo para seguir e imitar, y un ejemplo de amor perfecto a Dios y a los hermanos.

Pidamos a Jesús y a María que nos ayuden a crecer cada día más en el amor a Dios y a nuestros hermanos, que sepamos igualmente amarnos a nosotros mismos y que seamos capaces de vivir en armonía unos con otros, como verdaderos hijos de Dios. 

ORACIÓN

“¡Oh Dios, tú que has preparado en el Corazón de María, una digna morada al Espíritu Santo, haz que por la intercesión de su Corazón y su compañía e intimidad, lleguemos a ser templos de su gloria”. Amén.

sábado, 6 de junio de 2015

EL CORPUS CHRISTI



Este domingo 07 de junio, celebramos la gran fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, o Corpus Christi (en latín). Una fiesta que nos invita a todos a centrarnos en el amor grandísimo de Jesús por nosotros que lo lleva a donarse por todos en la Eucaristía. Es el sacramento del amor de Dios y de la fraternidad cristiana.


Origen de la fiesta:

Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Ella le hizo conocer sus ideas a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

El obispo Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de 1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège, que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo entero.

Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes.


La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: www.corazones.org

Para san Agustín (siglo IV) la Eucaristía es el signum unitatis, en donde se refleja de una manera más exacta y profunda la unidad de todos los miembros de la Iglesia. Esta postura agustiniana surgió, en parte, como respuesta a las inquietantes amenazas y contradicciones de sectas como los donatistas, pelagianos y maniqueos. Es san Agustín quien mejor ha tratado este tema de la Eucaristía, pues defendió y afirmó siempre la presencia real de Cristo  y el carácter sacrificial de la misma, insistiendo continuamente en ella como el sacramento del Cuerpo místico de Cristo (siguiendo la tradición de san Pablo) y de la unidad de la Iglesia. En uno de sus sermones sobre la eucaristía, el sermón 272, en Santo obispo afirma:

“Lo que estáis viendo sobre el altar de Dios, lo veis también la pasada noche[1]; pero aún no habéis escuchado qué es, qué significa ni el gran misterio que encierra. Lo que veis es pan y un cáliz; vuestros ojos así os lo indican. Mas según vuestra fe, que necesita ser instruida, el pan es el cuerpo de Cristo, y el cáliz la sangre de Cristo. Esto dicho brevemente, lo que quizá sea suficiente a la fe; pero la fe exige ser documentada... ¿cómo este pan es su cuerpo y cómo este cáliz, o lo que él contiene, es su sangre? A estas cosas, hermanos míos, las llamamos sacramentos, porque en ellas es una cosa la que se ve y otra la que se entiende. Lo que se ve tiene forma corporal; lo que se entiende posee fruto espiritual. Por tanto, si queréis entender el cuerpo de Cristo, escucha al Apóstol, que dice a los fieles: Vosotros sois el cuerpo de Cristo y sus miembros (1 Cor 12,27).  En consecuencia, si vosotros sois el cuerpo y los miembros de Cristo, sobre la mesa del Señor está el misterio que sois vosotros mismos y recibís el misterio que sois vosotros. A lo que sois respondéis con el Amén, y con vuestra respuesta lo rubricáis. Se te dice: El cuerpo de Cristo, y respondes: Amén. Sé miembro del cuerpo de Cristo para que sea auténtico el Amén”.



[1] Se refiere a la noche de la vigilia pascual, en que los nuevos bautizados participaban por primera vez del sacramento de la Eucaristía.

sábado, 30 de mayo de 2015

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

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En este domingo 31 de mayo, celebramos con gozo la solemnidad de la Santísima Trinidad: "Dios Padre e Hijo y Espíritu Santo, fiesta de Dios, del centro de nuestra fe. Cuando se piensa en la Trinidad, por lo general viene a la mente el aspecto del misterio: son tres y son uno, un solo Dios en tres Personas. En realidad, Dios en su grandeza no puede menos de ser un misterio para nosotros y, sin embargo, él se ha revelado: podemos conocerlo en su Hijo, y así también conocer al Padre y al Espíritu Santo. La liturgia de hoy, en cambio, llama nuestra atención no tanto hacia el misterio, cuanto hacia la realidad de amor contenida en este primer y supremo misterio de nuestra fe. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno, porque Dios es amor, y el amor es la fuerza vivificante absoluta, la unidad creada por el amor es más unidad que una unidad meramente física. El Padre da todo al Hijo; el Hijo recibe todo del Padre con agradecimiento; y el Espíritu Santo es como el fruto de este amor recíproco del Padre y del Hijo. Los textos de la santa misa de hoy hablan de Dios y por eso hablan de amor; no se detienen tanto sobre el misterio de las tres Personas, cuanto sobre el amor que constituye su esencia, y la unidad y trinidad al mismo tiempo". (Homilía de Benedicto XVI en la solemnidad de la Santísima Trinidad Domingo 19 de junio de 2011)

Que la Santísima Trinidad nos acompañe todos nuestros días, iniciemos y terminemos siempre nuestro día en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Cada vez que iniciemos o terminemos un trabajo, un oficio, un deporte, un acto cultural, un paseo, una comida... cualquier actividad, pidamos siempre la compañía amorosa de la Santísima Trinidad. 

Oh tú, santa Unidad en Trinidad,
que riges con poder el universo,
recibe las canciones de alabanza
que, en vela matinal, cantan tus siervos.

El lucero del alba ya refulge,
caminando ante el sol cual mensajero;
al caer las tinieblas de la noche,
nos alumbra tu santa luz de nuevo.

Demos gloria a Dios Padre, autor de todo,
y al Señor Jesucristo, su unigénito,
y al Santo Defensor de nuestras almas,
ahora y por los siglos sempiternos. Amén.

sábado, 23 de mayo de 2015

PENTECOSTÉS

Ante todo debemos reconocer que Pentecostés en el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús a
sus discípulos, cuando estaba con ellos antes de morir en la cruz y también cuando se despide de ellos el día de la ascensión. No podemos acercarnos al Espíritu Santo sin acercarnos al Padre y al Hijo.
Jesús murió y resucitó para comunicarnos el Espíritu Santo. La pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo: “El Espíritu Santo que Cristo, cabeza, derrama sobre sus miembros, construye, anima y santifica a la Iglesia”. No podemos pretender tener una Iglesia sin Espíritu o pretender, lo que es peor, tener la idea de dominar al Espíritu. Un grupo humano que se reúnan de manera carismática, y se conviertan en guetos, en grupos cerrados y que no participen de los sacramentos y de toda la vida de la Iglesia, están muy equivocados. El Espíritu Santo no es para privatizarlo, no podemos pretender encerrarlo o tenerlo dominado. Al contrario, el Espíritu Santo cuando se derrama sobre los fieles, despierta muchos carismas que ayudan a construir y a animar la Iglesia. Una comunidad realmente carismática es aquella que vive del Espíritu Santo, que vive los carismas sin divisiones o favoritismos o sectarismos. Los carismas son dados a la Iglesia para santificarlas, no para dividirla o crearle problemas.

Uno de los problemas de nuestro tiempo es la carencia de Espíritu y el exceso de materia en sus diversas formas: corporalidad y sexo, productividad y consumismo. La sociedad actual está muy erotizada, el sexo aparece por todas partes, el uso del cuerpo como instrumento de consumo se puede ver en todas partes y en todos los medios de comunicación; además, se le suma el afán del consumismo, los deseos de comprar lo último que sale de moda, el estar con lo último que sale. Las personas se miden, muchas veces, por la tecnología que tienen, por los celulares de alta gama que poseen, por el lujo… Mucha gente vive lamentablemente de apariencias. Es evidente que esto asfixia de alguna manera la presencia del Espíritu. La secuencia Ven Espíritu divino de este día de Pentecostés expresa esta realidad cuando afirma: Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento.
La verdadera humanización del hombre consiste en abrirse a Dios y a los demás. Bajo la acción del Espíritu se encuentra y se reconcilia con Dios y consigo mismo; y se abre a la comunión gozosa con él mismo y con los demás hermanos.
Con esta solemnidad de Pentecostés se termina la celebración pascual. No podemos quedarnos solamente en el ruido y la alegría de una noche, no podemos conformarnos con decir que hemos celebrado Pentecostés porque celebramos la vigilia, pero la vida después de esta noche sigue igual. Pentecostés no es solo un momento, una noche o un día; Pentecostés debe ser toda la vida, pues ya hemos recibido el Espíritu Santo el día de nuestro bautismo, lo recibimos el día de nuestra confirmación, lo recibimos cada vez que celebramos la eucaristía y cualquiera de los sacramentos. Por eso nuestra vida debe reflejar esa acción del Espíritu. La pregunta entonces es: ¿Cómo vivir todo esto que hemos celebrado, esto que es el núcleo fundamental de nuestra fe? La respuesta es: porque podemos creer, podemos amar, podemos esperar, podemos continuar el camino del Resucitado, sólo si tenemos en nosotros el Espíritu Santo.

viernes, 1 de mayo de 2015

AYUDEMOS CON LA FUNDACIÓN CIUDAD DE DIOS

“Dios es caridad, y quien permanece en la caridad, permanece en Dios. 
Ama, pues, al prójimo… , y en él verás a Dios…”
(San Agustín de Hipona, In epíst. Joan. 1,9,1.)

Querida Familia:
 Reciban un afectuoso saludo y nuestro más sincero agradecimiento por todo lo que hacen por los niños de la FUNDACIÓN CIUDAD DE DIOS, pues gracias a su colaboración ellos viven un presente, sueñan un futuro y pueden ver el amor de Dios reflejado en ustedes.

La Fundación Ciudad de Dios en el desarrollo de su labor social atiende:

1.-  El Hogar Santa Mónica, ubicado en el municipio de Albán (Cundinamarca),  donde alberga aproximadamente 55 niños y jóvenes de diferentes edades.

2.- La IE San Nicolás de Tolentino  ubicada en el Municipio de Puerto Colombia (Atlántico),  donde se educan 500 estudiantes que cursan los grados de Transición a 11°.

3- Familias de escasos recursos,  a quienes se hace entrega de 150 mercados mensuales.

Nuestros beneficiarios han encontrado en la Fundación Ciudad de Dios una oportunidad para formarse como personas de bien, capaces de aportar de manera significativa a la transformación de la sociedad.
 Hoy acudimos a ustedes para que nos acompañen en el GRAN BINGO que se realizará el día viernes 8 de mayo a las 7:00 p.m. en el Coliseo Benito Martínez del Liceo de Cervantes, que se encuentra ubicado en la Avenida Calle 153 No.19 – 39.  Para el cual hemos elaborado unas boletas  por un valor de $35.000pesos cada una, las cuales contarán con las siguientes características y premios:

POR ESTA DONACIÓN USTED PODRÁ RECLAMAR DOS  (2) CARTONES DE BINGO, LOS QUE LE PERMITIRÁ ACCEDER A LOS SIGUIENTES PREMIOS:

PRIMER BINGO: $1’000.000 en efectivo
SEGUNDO BINGO: $2’000.000 en efectivo
TERCER BINGO: $3’000.000 en efectivo
CUARTO BINGO: $35’000.000 EN EFECTIVO

¡¡¡FABULOSOS PREMIOS SORPRESA!!!

Cada vez que en sus corazones nace un gesto de compromiso y solidaridad con la “Fundación Ciudad de Dios” hacen sonreír a muchos niños que están golpeados por la pobreza y la falta de oportunidades para surgir en la vida.

¡Sigamos ayudándolos! comprando boletas para este GRAN BINGO, gesto de solidaridad que es de gran ayuda.

Contando como siempre con el gran espíritu de colaboración y generosidad que los ha caracterizado.
 Atentamente,

P. NELSON GALLEGO OROZCO, OSA  

Presidente Fundación Ciudad de Dios
MIREYA SALINAS
Directora Administrativa Fundación Ciudad de Dios

domingo, 5 de abril de 2015

¡ALELUYA! CRISTO HA RESUCITADO



Cristo ha resucitado, alegrémonos porque con él hemos vencido, participamos de su victoria. Muramos al pecado y resucitemos a una vida nueva. La tumba está vacía, Cristo vive, no busquemos un difunto, busquemos al Resucitado para que viva en nuestros corazones y transforme nuestras vidas.

"Siempre habéis de tener bien presente, hermanos, que Cristo fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación, sobre todo en estos días que nos han recordado gracia tan grande, días en que la celebración anual no nos permite olvidar ese acontecimiento que tuvo lugar una sola vez. 

Iluminados por la fe, fortalecidos por la esperanza e inflamados por la caridad, asistamos a las solemnidades temporales y suspiremos incesantemente por las eternas. Pues si Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no iba a darnos todo con él? Cristo sufrió la pasión; muramos al pecado; Cristo resucitó; vivamos para Dios; Cristo pasó de este mundo al Padre: no se apegue aquí nuestro corazón, antes bien sígale al cielo; nuestra cabeza pendió del madero: crucifiquemos la concupiscencia de la carne; yació en el sepulcro: sepultados con él, olvidemos el pasado; está sentado en el cielo; transfiramos nuestros deseos a las cosas sublimes; ha de venir como juez: no llevemos el mismo yugo que los infieles; ha de resucitar también los cadáveres de los muertos: merezcamos la transformación del cuerpo transformando la mente; pondrá a los malos a su izquierda y a los buenos a su derecha: elijamos nuestro lugar con las obras; su reino no tendrá fin: no temamos en absoluto el fin de esta vida. Toda la enseñanza para obtener nuestra paz está en aquel por cuyas llagas hemos sido sanados". (San Agustín, Sermó 229D).

QUE DIOS BENDIGA A TODOS POR MEDIO DE SU HIJO RESUCITADO Y LOS LLENE DE GRAN ALEGRÍA. 

FELICES PASCUAS