ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA SALUD

¡Virgen María, Madre de la Salud! Tu Hijo divino te encargó que fueras también Madre de todos los hombres. Desde entonces, con admirable fidelidad, has estado presente en la vida de la Iglesia y de cada uno de sus hijos; como ejemplar de todas las virtudes personales y comunitarias; como medianera nuestra ante Dios, y como madre de la vida divina que Cristo nos comunica.
Tú conoces nuestros sufrimientos y problemas, nuestras infidelidades y caídas. A ejemplo tuyo y con tu ayuda, aceptamos el plan de nuestro Padre Celestial que, en Cristo y por el Espíritu Santo quiere salvarnos a través de las pruebas y sufrimientos de la vida temporal, hasta darnos la plenitud de su vida sin término. Amén.

domingo, 17 de diciembre de 2017

III DOMINGO DE ADVIENTO

El Papa festeja su cumpleaños. Foto: L'Osservatore RomanoEl Ángelus de este domingo fue muy especial por dos razones: por un lado, se celebra el domingo llamado de “gaudete”, es decir, “de la alegría” y por otro, el Papa Francisco cumple 81 años.
El Pontífice expuso las 3 actitudes “que nos preparan para vivir la Navidad de manera auténtica”: la alegría contante, la oración perseverante y la acción de gracias continua.
Precisamente, el Papa explicó en qué consiste este “domingo de la alegría”: “la liturgia nos invita a acoger el espíritu con el que acontece todo esto, es decir, la alegría” y recordó que “San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y el dar gracias continuamente”.
Sobre la primera actitud, aseguró que se debe “permanecer siempre en la alegría incluso cuando las cosas no van según nuestros deseos”.
Resultado de imagen para III domingo de adviento“Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, y tantas veces la realidad que nos rodea parece inhabitable y árida”.
Aludiendo al Evangelio del día en el que Jesús entra en la sinagoga y lee un texto de Isaías, Francisco afirmó que este pasaje de la Biblia clarifica “que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de la esclavitud personal y social que eso produce”.
“Él ha venido a la tierra para dar de nuevo a los hombres la dignidad y la libertad de hijos de Dios, que solo Él puede comunicar”.
Pero esta alegría en la espera se basa en la “oración perseverante”: “por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría”.
“La alegría del cristiano –continuó– viene de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Cuánto más estamos enraizados en Cristo tanto más reencontraremos la serenidad interior, incluso en medio de las contradicciones cotidianas”.
Así, el cristiano que encuentra a Jesús “no puede ser un profeta de desventuras, sino un testimonio y un heraldo de alegría”.
“Una alegría para compartir con los demás, una alegría contagiosa que hace menos difícil el camino de la vida”, aseguró.
Por último, el “dar gracias continuamente” hace referencia a “reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así un incesante agradecimiento”. 
Al comenzar los saludos, después de rezar, el Papa fue interrumpido por los fieles que alegremente le cantaron el "Cumpleaños Feliz", a lo que él respondió conmovido con un "¡gracias, muchas gracias!".
(Tomado de: www.aciprensa.com)

domingo, 10 de diciembre de 2017

Reflexión del Papa en este II domingo de Adviento

Antes de rezar el Ángelus del domingo, el Papa Francisco explicó de nuevo qué significa el Adviento y afirmó que es un tiempo propicio para cambiar de actitud.
“Es un tiempo para reconocer los vacíos que necesitan ser llenados en nuestra vida, para suavizar la aspereza del orgullo y hacer espacio a Jesús que viene”, dijo al comenzar.
Francisco señaló que, por ejemplo, “un vacío en nuestra vida puede ser el hecho de que no oramos o rezamos poco”. “El Adviento –dijo entonces– es el momento favorable para orar con más intensidad, para reservar a la vida espiritual el lugar importante que le espera”.
Resultado de imagen para ii domingo de adviento ciclo b“Otro vacío podría ser la falta de caridad hacia el prójimo, sobre todo hacia las personas más necesitadas de ayuda no solo material, sino también espiritual”, porque “estamos llamados a estar más atentos a las necesidades de los otros, a ser más cercanos”.
Francisco puso el ejemplo de Juan Bautista y aseguró que “los montes y las colinas que deben ser bajados son el orgullo, la soberbia y la prepotencia”, y exhortó a asumir “actitudes de mansedumbre y de humildad para preparar la venida de nuestro Salvador, que es manso y humilde de corazón”.
El Papa puso otro ejemplo: “Cuando viene alguien querido a visitarnos a casa, predisponemos todo con cuidado y felicidad. Del mismo modo queremos predisponernos para la venida del Señor: atenderlo cada día con solicitud, para ser colmados de su gracia cuando venga”.
“El Salvador que esperamos es capaz de transformar nuestra vida con la fuerza del Espíritu Santo, con la fuerza del amor”, concluyó.
Tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/adviento-es-el-tiempo-de-reconocer-los-vacios-que-tenemos-en-nuestra-vida-dice-el-papa-49607

viernes, 8 de diciembre de 2017

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

[El 8 de diciembre las misas son cada hora desde las 7am hasta la 1 pm, luego el santo rosario a las 3:00 p.m. y la última eucaristía a las 3:30 p.m.]

 “La Palabra de Dios”, ese era el secreto de la “vida bella” de la Virgen María, según explicó el Papa Francisco durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano este viernes 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción.
El Santo Padre explicó que María no llamaba la atención: “es de familia simple, vivía humildemente en Nazaret, un pueblecito desconocido. No era famosa. Ni siquiera cuando el ángel la visitó nadie lo supo, aquel día no había ningún ‘reportero’”.
“La Virgen tampoco había tenido una vida agitada, pero sí preocupaciones y temores: ‘quedó turbada’, dice el Evangelio, y cuando el ángel se alejó de ella, los problemas aumentaron”.
Resultado de imagen para inmaculada concepcionSin embargo, el Pontífice observó que en muchas representaciones pictóricas representan a María sentada delante del ángel con un pequeño libro en las manos. “Aquel libro es la Escritura. De esa manera, María estaba dispuesta a escuchar a Dios y a detenerse con Él. La Palabra de Dios era su secreto”.
El Papa señaló que hoy “la Iglesia, hoy, felicita a María llamándola toda bella, toda limpia”. “Hoy contemplamos la belleza de María Inmaculada”.
“El Evangelio, que narra el episodio de la Anunciación, nos ayuda a comprender aquello que celebramos, sobre todo por medio del saludo del ángel”, afirmó. “Él se dirige a María con una palabra, que no es fácil de traducir, que significa ‘colmada de gracia’, ‘creada de la gracia’, ‘llena de gracia’. Antes de llamarla María la llama ‘llena de gracia’, y así revela el nombre nuevo que Dios le ha dado”.
Francisco explicó que la expresión ‘llena de gracia’ significa que “María está rebosante de la presencia de Dios. Que está totalmente habitada por Dios, que no hay lugar en ella para el pecado”.
Se trata de algo extraordinario “porque todo el mundo, desgraciadamente, está contaminado por el mal. Cada uno de nosotros, si nos miramos al interior, podemos ver los lados oscuros. Incluso los más grandes santos eran pecadores, y toda realidad, incluso la más bella, está afectada por el mal: toda, excepto María”.
Resultado de imagen para inmaculada concepcion“Ella –continuó– es el único ‘oasis siempre verde’ de la humanidad, la única que no está contaminada, creada inmaculada para acoger plenamente con su ‘sí’ al Dios que venía al mundo para iniciar una nueva historia”.
El Santo Padre destacó que “cada vez que la reconocemos ‘llena de gracia’ le hacemos el cumplido más grande, el mismo que hace Dios”.
“Un bello cumplido que se le puede hacer a una señora es decirle, con cortesía, que demuestra una edad joven. Cuando le decimos a María ‘llena de gracia’, en un cierto sentido le estamos diciendo también eso, en un nivel más elevado. De hecho, la reconocemos siempre joven, porque no ha sufrido nunca el envejecimiento del pecado”.
“Sólo hay una cosa que envejece de verdad: no la edad, si no el pecado. El pecado envejece, porque agarrota el corazón. Lo cierra, lo hace inerte, lo hace sufrir. Pero la ‘llena de gracia’ está limpia de pecado”, concluyó.
Tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/este-es-el-secreto-de-la-vida-bella-de-maria-segun-el-papa-francisco-17791

domingo, 3 de diciembre de 2017

INICIAMOS UN NUEVO AÑO LITÚRGICO

Este 03 de diciembre es el primer domingo del tiempo de adviento con el que nos preparamos para el nacimiento de nuestro Salvador, y con este domingo inicia el nuevo año litúrgico denominado Año B. 

Pocas horas después de regresar de su viaje en Myanmar y Bangladesh, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano para presidir el rezo del Ángelus, durante el que pidió prepararse para la Navidad y estar vigilantes para acoger a Dios.
En el primer domingo de Adviento, el Pontífice explicó que “es el tiempo que nos es dado para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia delante y prepararnos al retorno de Cristo”.
“Él volverá a nosotros en la fiesta de la Navidad, cuando haremos memoria de su venida histórica en la humildad de la condición humana” pero que “viene a nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo”.
Resultado de imagen para advientoFrancisco comentó que las lecturas de la liturgia del día invitan a estar vigilantes y en espera. “La persona que pone atención es la que, a pesar del rumor del mundo, no deja de abrumarse por las distracciones o la superficialidad, sino que vive de manera plena y consciente, con una preocupación dirigida ante todo a los demás”.
“La persona atenta se dirige también al mundo, buscando contrastar la indiferencia y la crueldad presentes en ella, y alegrándose por los tesoros de belleza que también existen y deben ser cuidados”.
El Papa también subrayó que la persona vigilante es la que no “se deja vencer por el sueño del desánimo, de la falta de esperanza, de la desilusión” y al mismo tiempo “rechaza la solicitud de tantas vanidades de las que desborda el mundo y detrás de las cuales, a veces, se sacrifican tiempo y serenidad personal y familiar”.
Por último, invitó a no “vagar perdidos en nuestros pecados e infidelidades” y a no buscar "la felicidades en otras partes", sino a recorrer la “buena vía, la de la fe y el amor”.
Tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-el-adviento-nos-invita-a-estar-vigilantes-y-a-vencer-el-desanimo-58091

miércoles, 29 de noviembre de 2017

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO SOBRE LA SANTA MISA - 1

PAPA FRANCISCO  -  AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 8 de noviembre de 2017


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Empezamos hoy una nueva serie de catequesis, que dirigirá la mirada hacia el «corazón» de la Iglesia, es decir la eucaristía. Es fundamental para nosotros cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir cada vez más plenamente nuestra relación con Dios.
Resultado de imagen para LA SANTA MISANo podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la eucaristía; y cuántos, todavía hoy, arriesgan la vida para participar en la misa dominical. En el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano, un grupo de cristianos, del norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les preguntó por qué lo hicieron, sabiendo que estaba absolutamente prohibido. Y respondieron: «Sin el domingo no podemos vivir», que quería decir: si no podemos celebrar la eucaristía, no podemos vivir, nuestra vida cristiana moriría.
Resultado de imagen para LA SANTA MISADe hecho, Jesús dijo a sus discípulos: «Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día» (Juan 6, 53-54).
Estos cristianos del norte de África fueron asesinados porque celebraban la eucaristía. Han dejado el testimonio de que se puede renunciar a la vida terrena por la eucaristía, porque esta nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué significa para cada uno de nosotros participar en el sacrificio de la misa y acercarnos a la mesa del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente que «fluye agua viva» para la vida eterna, que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el sentido más profundo de la santa eucaristía, que significa «agradecimiento»: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos atrae y nos transforma en su comunión de amor.
En las próximas catequesis quisiera dar respuesta a algunas preguntas importantes sobre la eucaristía y la misa, para redescubrir o descubrir, cómo a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios.
El Concilio Vaticano II fue fuertemente animado por el deseo de conducir a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo. Por este motivo era necesario sobre todo realizar, con la guía del Espíritu Santo, una adecuada renovación de la Liturgia, porque la Iglesia continuamente vive de ella y se renueva gracias a ella. Un tema central que los Padres conciliares subrayaron es la formación litúrgica de los fieles, indispensable para una verdadera renovación. Y es precisamente éste también el objetivo de este ciclo de catequesis que hoy empezamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha donado en la eucaristía. La eucaristía es un suceso maravilloso en el cual Jesucristo, nuestra vida, se hace presente. Participar en la misa «es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre por la salvación del mundo» (Homilía en la santa misa, Casa S. Marta, 10 de febrero de 2014). El Señor está ahí con nosotros, presente. Muchas veces nosotros vamos ahí, miramos las cosas, hablamos entre nosotros mientras el sacerdote celebra la eucaristía... y no celebramos cerca de Él. ¡Pero es el Señor! Si hoy viniera aquí el presidente de la República o alguna persona muy importante del mundo, seguro que todos estaríamos cerca de él, querríamos saludarlo. 
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Pero pienso: cuando tú vas a misa, ¡ahí está el Señor! Y tú estas distraído. ¡Es el Señor! Debemos pensar en esto. «Padre, es que las misas son aburridas” —«pero ¿qué dices, el Señor es aburrido?» —«No, no, la misa no, los sacerdotes» —«Ah, que se conviertan los sacerdotes, ¡pero es el Señor quien está allí!». ¿Entendido? No lo olvidéis. «Participar en la misa es vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Intentemos ahora plantearnos algunas preguntas sencillas. Por ejemplo, ¿por qué se hace la señal de la cruz y el acto penitencial al principio de la misa? Y aquí quisiera hacer un paréntesis. ¿Vosotros habéis visto cómo se hacen los niños la señal de la cruz? Tú no sabes qué hacen, si la señal de la cruz o un dibujo. Hacen así [hace un gesto confuso]. Es necesario enseñar a los niños a hacer bien la señal de la cruz. Así empieza la misa, así empieza la vida, así empieza la jornada. Esto quiere decir que nosotros somos redimidos con la cruz del Señor. Mirad a los niños y enseñadles a hacer bien la señal de la cruz. Y estas lecturas, en la misa, ¿por qué están ahí? ¿Por qué se leen el domingo tres lecturas y los otros días dos? ¿Por qué están ahí, qué significa la lectura de la misa? ¿Por qué se leen y qué tiene que ver? O ¿por qué en un determinado momento el sacerdote que preside la celebración dice: «levantemos el corazón»? No dice: «¡Levantemos nuestro móviles para hacer una fotografía!». ¡No, es algo feo! Y os digo que a mí me da mucha pena cuando celebro aquí en la plaza o en la basílica y veo muchos teléfonos levantados, no solo de los fieles, también de algunos sacerdotes y también obispos. ¡Pero por favor! La misa no es un espectáculo: es ir a encontrar la pasión y la resurrección del Señor. Por esto el sacerdote dice: «levantemos el corazón». ¿Qué quiere decir esto? Recordadlo: nada de teléfonos.
Es muy importante volver a los fundamentos, redescubrir lo que es esencial, a través de aquello que se toca y se ve en la celebración de los sacramentos. La pregunta del apóstol santo Tomas (cf Juan 20, 2 5), de poder ver y tocar las heridas de los clavos en el cuerpo de Jesús, es el deseo de poder de alguna manera «tocar» a Dios para creerle. Lo que santo Tomás pide al Señor es lo que todos nosotros necesitamos: verlo, tocarlo para poder reconocer.
Los sacramentos satisfacen esta exigencia humana. Los sacramentos y la celebración eucarística de forma particular, son los signos del amor de Dios, los caminos privilegiados para encontrarnos con Él.

Así, a través de estas catequesis que hoy empezamos, quisiera redescubrir junto a vosotros la belleza que se esconde en la celebración eucarística, y que, una vez desvelada, da pleno sentido a la vida de cada uno. Que la Virgen nos acompañen en este nuevo tramo de camino. Gracias.

domingo, 26 de noviembre de 2017

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY UNIVERSAL

Reflexión del Papa Francisco:
Durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, este domingo 26 de noviembre Solemnidad de Cristo Rey del universo, el Papa Francisco recordó que Jesús, además de pastor, también es Rey y Juez, y que al final de los tiempos “nos juzgará de nuestros actos dirigidos a servirle en nuestros hermanos más pequeños y necesitados”.
Resultado de imagen para el juicio finalEl Santo Padre recordó que la realiza de Jesús “es una realeza de guía, de servicio, y también una realeza que, en el fin de los tiempos, se afirmará como juicio. Hoy tenemos delante de nosotros a Cristo como Rey, pastor y juez, que muestra los criterios de pertenencia al Reino de Dios”.
“La página evangélica se abre con una visión grandiosa. Jesús,dirigiéndose a sus discípulos, dice: ‘Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, se sentará en el trono de su gloria’. Se trata de la introducción solemne a la historia del juicio universal”, explicó.
Francisco destacó que, “después de haber vivido la existencia terrena en humildad y en pobreza, Jesús se presenta ahora en la gloria divina que le pertenece, rodeado de los ejércitos angélicos. La humanidad entera es convocada ante Él, y Él ejerce su autoridad separando a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras”.
Entonces, comenzará el Juicio: “A aquellos que ha situado a su derecha les dice: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’”.
Ante esta afirmación, “los justos se sorprendieron, porque no recordaban haberse encontrado nunca con Jesús, y mucho menos el haberlo ayudado de esa manera. Entonces Él aclara: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’”.
“Estas palabras –continuó el Papa– no dejan nunca de golpearnos, porque nos revelan hasta dónde llega el amor de Dios: hasta el punto de identificarse con nosotros, pero no cuando estamos bien, cuando estamos sanos y felices. No, sino cuando estamos en necesidad. Y oculto de esta manera, se deja conocer, nos tiende la mano como un sin techo”.
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De ese modo, “Jesús nos revela el criterio decisivo de su juicio, es decir, el amor concreto por el prójimo en dificultad. Y así se revela el poder del amor, la realeza de Dios: solidaria con el que sufre para suscitar en todo lugar actitudes y obras de misericordia”.
“La parábola del juicio continúa presentando al Rey que aleja de sí a aquellos que durante su vida no se preocuparon por las necesidades de sus hermanos. También en este caso se quedan sorprendidos y preguntan: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. De ese modo, querían decir: ‘Si te hubiésemos visto, seguramente te habríamos ayudado’. Pero él responde: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’”.
El Papa insistió: “En el final de nuestra vida seremos juzgados del amor, es decir, de nuestro empeño concreto de amar y servir a Jesús en nuestros hermanos más pequeños y necesitados”. Y recordó: “Aquel sin techo, aquel necesitado que tiende la mano es Jesús. Aquel enfermo que debo visitar es Jesús. Aquel encarcelado es Jesús. Aquel hambriento es Jesús. Pensemos en ello”.
“Jesús vendrá al fin de los tiempos para juzgar a todas las naciones, pero viene donde nosotros todos los días, de muchos modos, y nos pide que lo acojamos. La Virgen María nos ayude a encontrarlo, a recibirlo en su Palabra y en la Eucaristía, y al mismo tiempo en los hermanos y en las hermanas que sufren el hambre, la enfermedad, la opresión, la injusticia”, finalizó.
Tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-recuerda-que-jesus-juzgara-a-las-personas-por-su-servicio-a-los-necesitados-84918

viernes, 10 de noviembre de 2017

CALENDARIO CATÓLICO 2018

Apreciado peregrino, ponemos a disposición de todos el calendario católico editado por el Santuario para el año 2018, a un muy bajo precio, a tan solo 2.000 pesos, puede adquirirlo solamente en el despacho parroquial.