ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA SALUD

¡Virgen María, Madre de la Salud! Tu Hijo divino te encargó que fueras también Madre de todos los hombres. Desde entonces, con admirable fidelidad, has estado presente en la vida de la Iglesia y de cada uno de sus hijos; como ejemplar de todas las virtudes personales y comunitarias; como medianera nuestra ante Dios, y como madre de la vida divina que Cristo nos comunica.
Tú conoces nuestros sufrimientos y problemas, nuestras infidelidades y caídas. A ejemplo tuyo y con tu ayuda, aceptamos el plan de nuestro Padre Celestial que, en Cristo y por el Espíritu Santo quiere salvarnos a través de las pruebas y sufrimientos de la vida temporal, hasta darnos la plenitud de su vida sin término. Amén.

domingo, 23 de abril de 2017


DOMINGO DEL INCRÉDULO TOMÁS

 El Papa Francisco presidió el Regina Coeli desde la ventana del estudio pontificio y recordó que hoy se celebra el día de la Divina Misericordia que es la “piedra angular” de la fe y es un instrumento contra la violencia y el rencor.
“La misericordia abre la puerta de la mente para comprender mejor el misterio de Dios y de nuestra existencia personal. Hace entender que la violencia, el rencor y la venganza no tienen ningún sentido, y la primera víctima es quien vive de estos sentimientos porque se priva de la propia dignidad”.
Resultado de imagen para incredulo tomasFrancisco explicó que “cada domingo hacemos memoria de la resurrección del Señor Jesús, pero en este tiempo después de Pascua el domingo se viste de un significado todavía más luminoso”.
“No olvidemos nunca que la misericordia es la piedra angular en la vida de la fe, y la forma concreta con la que damos visibilidad a la resurrección de Jesús”.
“La misericordia abre también la puerta del corazón y permite expresar la cercanía, sobre todo con los que están solos y son marginados, porque allí le hace sentir hermanos e hijos de un solo Padre”.
El Papa añadió que la misericordia “calienta el corazón o lo hace más sensible a la necesidad de los hermanos con el compartir y la participación”. En definitiva, hace a todos “instrumentos de justicia, reconciliación y de paz”.
“En la tradición de la Iglesia, este domingo se llamaba ‘in albis’ y hacía referencia al rito que realizaban los que habían recibido el bautismo en la Vigilia de Pascua”. “A cada uno de ellos le era entregada una vestidura blanca –alba– para indicar la nueva dignidad de los hijos de Dios”.
“Y todavía hoy –continuó– a los recién nacidos se les da una pequeña vestidura simbólica, mientras los adultos se ponen una verdadera. Esa vestidura blanca, en el pasado, se llevaba durante una semana, hasta el domingo in albis, cuando los neófitos iniciaban su nueva vida en Cristo y en la Iglesia”.
“Este domingo nos invita a retomar con fuerza la gracia que proviene de la misericordia de Dios”, subrayó al hablar de nuevo de la misericordia.
Tomado de www.aciprensa.com

domingo, 16 de abril de 2017

FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN

MENSAJE DE PASCUA DEL PAPA FRANCISCO
Queridos hermanos y hermanas,
Feliz Pascua.
Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado. Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).
La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección, Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el camino a la vida eterna.
Resultado de imagen para resurrecciónTodos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo, nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: ‘Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya’ (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).
En toda época de la historia, el Pastor Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión –las heridas de su amor misericordioso– nos atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de mal.
El Pastor Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y les hacer sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de nuevo a la amistad con Dios.
Se hace cargo de cuantos son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes: trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación, graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene el corazón herido por las violencias que padece dentro de los muros de su propia casa.
El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos. A estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino común.
Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas.
Que en estos tiempos el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte. El vil ataque de ayer a los prófugos que huían ha provocado numerosos muertos y heridos. Que conceda la paz a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen.
Que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que está castigando algunas regiones de África, sientan siempre la cercanía del Buen Pastor.
Resultado de imagen para domingo de resurrecciónQue Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.
Que el Buen Pastor ayude a Ucrania, todavía afligida por un sangriento conflicto, para que vuelva a encontrar la concordia y acompañe las iniciativas promovidas para aliviar los dramas de quienes sufren las consecuencias.
Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.
Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días. Feliz Pascua.
Tomado de: https://www.aciprensa.com/noticias/mensaje-pascual-2017-papa-francisco-pide-paz-en-oriente-medio-y-en-africa-41366

viernes, 14 de abril de 2017

sábado, 1 de abril de 2017

PROGRAMACIÓN DE SEMANA SANTA 2017







domingo, 26 de marzo de 2017

¿Qué significa caminar en la luz?

El Papa Francisco explicó este domingo antes del rezo del Ángelus que el cristiano está llamado a actuar como “hijo de la luz” y esto comporta una serie de cambios, como abandonar las “luces falsas” y los prejuicios que distorsionan.
Resultado de imagen para curación ciego de nacimientoDesde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa comentó el Evangelio del día en el que Jesús devuelve la vista a un ciego de nacimiento. “Cristo le restituye la vista y obra este milagro con una especie de rito simbólico: primero mezcla la tierra con la saliva y la pone sobre los ojos del ciego. Después le ordena lavarse en la piscina de Siloé”.
El Pontífice subrayó que “estamos llamados a comportarnos como ‘hijos de la luz’” pero “esto exige un cambio radical de mentalidad, una capacidad de juzgar a los hombres y las cosas según una nueva escala de valores que viene de Dios”.
“¿Qué significa caminar en la luz?”, se preguntó. “Significa ante todo abandonar las luces falsas: la luz fría y fatua del prejuicio contra los otros, porque el prejuicio distorsiona la realidad y nos llena de aversión contra aquellos que juzgan sin misericordia y hace que condenemos”. "Cuando hablamos mal de los demás caminamos en las sombras", añadió.
“Otra luz falsa, porque es seductora y ambigua, es la de los intereses personales: si valoramos hombres y cosas en base al criterio de nuestro beneficio, de nuestro placer, de nuestro prestigio, no actuamos con verdad en las relaciones y en las situaciones”.
Volviendo al Evangelio explicó que “con este milagro Jesús se manifiesta como luz del mundo, y el ciego de nacimiento representa a cada uno de nosotros, que hemos sido creados para conocer a Dios, pero a causa del pecado estamos como ciegos, tenemos necesidad de una luz nueva, la de la fe, que Jesús nos ha donado”.
Francisco aseguró que este episodio de la Biblia “se refiere también al Bautismo, que es el primer Sacramento de la fe: el Sacramento que nos hace ‘venir a la luz’, mediante el renacimiento en el agua y del Espíritu Santo, así como sucedió con el ciego de nacimiento, al cual se le abrieron los ojos después de lavarse en el agua de la piscina de Siloé”.
“El ciego de nacimiento nos representa cuando no nos damos cuenta de que Jesús es ‘la luz del mundo’, cuando nos fijamos en otros lugares, cuando preferimos confiar en pequeñas luces, cuando andamos a tientas en la oscuridad”.
El Papa señaló que “el hecho de que el ciego no tenga un nombre nos ayuda a vernos a nosotros mismos con nuestro rostro y nuestro nombre en su historia”.
Al concluir, el Santo Padre pidió que la Virgen María “nos de la gracia de acoger nuevamente en esta Cuaresma la luz de la fe, redescubriendo el don inestimable del Bautismo. Y esta nueva iluminación transforme nuestras actitudes y nuestras acciones, para ser también nosotros, a partir de nuestra pobreza, portadores de un rayo de luz de Cristo”. 
Tomado de: www.aciprensa.com

viernes, 24 de marzo de 2017

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

Resultado de imagen para anunciaciónEl 25 de marzo se celebra la solemnidad de la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María. Quisiera reflexionar ahora sobre este estupendo misterio de la fe, que contemplamos todos los días en el rezo del Ángelus. La Anunciación, narrada al inicio del evangelio de san Lucas, es un acontecimiento humilde, oculto —nadie lo vio, nadie lo conoció, salvo María—, pero al mismo tiempo decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen dijo su "sí" al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con él comenzó la nueva era de la historia, que se sellaría después en la Pascua como "nueva y eterna alianza".
En realidad, el "sí" de María es el reflejo perfecto del de Cristo mismo cuando entró en el mundo, como escribe la carta a los Hebreos interpretando el Salmo 39:  "He aquí que vengo —pues de mí está escrito en el rollo del libro— a hacer, oh Dios, tu voluntad" (Hb 10, 7). La obediencia del Hijo se refleja en la obediencia de la Madre, y así, gracias al encuentro de estos dos "sí", Dios pudo asumir un rostro de hombre. Por eso la Anunciación es también una fiesta cristológica, porque celebra un misterio central de Cristo:  su Encarnación.
"He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". La respuesta de María al ángel se prolonga en la Iglesia, llamada a manifestar a Cristo en la historia, ofreciendo su disponibilidad para que Dios pueda seguir visitando a la humanidad con su misericordia. De este modo, el "sí" de Jesús y de María se renueva en el "sí" de los santos, especialmente de los mártires, que son asesinados a causa del Evangelio...
Los misioneros mártires... testimonian que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio. No buscaron el martirio, pero estuvieron dispuestos a dar la vida para permanecer fieles al Evangelio. El martirio cristiano solamente se justifica como acto supremo de amor a Dios y a los hermanos.
En este tiempo cuaresmal contemplamos con mayor frecuencia a la Virgen, que en el Calvario sella el "sí" pronunciado en Nazaret. Unida a Jesús, el Testigo del amor del Padre, María vivió el martirio del alma. Invoquemos con confianza su intercesión, para que la Iglesia, fiel a su misión, dé al mundo entero testimonio valiente del amor de Dios.

Benedicto XVI, 25 marzo de 2007. www.vatican.va.